El Cartucho:


Dependiendo de la marca de la impresora, el cartucho puede ser la parte esencial de la impresión o solo un recipiente contenedor de tinta.

Si bien existen muchas marcas de impresoras de escritorio, solo existen 3 métodos de inyección de tinta:  


* Método Térmico: Un impulso eléctrico produce un aumento de temperatura (aprox. 480º C durante micro segundos) que hace hervir una pequeña cantidad de tinta dentro de una cámara formando una burbuja de vapor que fuerza su salida por los inyectores. Al salir al exterior, este vapor se condensa y forma una minúscula gota de tinta sobre el papel.

Después, el vacío resultante arrastra nueva tinta hacia la cámara. Este método tiene el inconveniente de limitar en gran medida la vida de los inyectores, es por eso que estos inyectores se encuentran en los cartuchos de tinta.


* Método Piezo-eléctrico: Cada inyector está formado por un elemento piezo-eléctrico que, al recibir un impulso eléctrico, cambia de forma aumentando bruscamente la presión en el interior del cabezal provocando la inyección de una partícula de tinta (una pieza móvil).


* Método de Burbuja: Es muy similar al método piezo eléctrico, pero en vez de tener una pieza móvil, el sistema genera una burbuja en el contenedor interno de tinta que aumenta la presión y hace que esta salga disparada por el inyector, lo ocupan las nuevas Canon y Hp que han aumentado enormemente su resolución (IP 4700 Hp b209).


Basados en estos métodos las impresoras que utilizan el método térmico, como HP, Canon, Lexmark, tienen el cabezal incorporado en el cartucho y este además de ser el recipiente contenedor de tinta, es quien participa y realiza directamente la inyección de la tinta al papel.

Al estropearse el inyector, uno cambia el cartucho y todo continuo funcionando, frecuentemente una falla del cartucho no es causa de falla en la impresora.


El cartucho de impresoras como las de marcas Epson o algunas Canon son solo recipientes retenedores de tinta y no juegan roles importantes en el proceso de impresión. La falla más común son derrames por roturas, que pueden ser muy nocivos para la impresora, aunque si estos incluyen el cabezal, la falla no se repara al cambiar el cartucho.


Basados en esto, parten las diferencias en las tintas y también las formas de reciclar cada cartucho. Hasta ahora todo cartucho puede ser recargado o reciclado, siempre utilizando la tinta que le corresponde.


La forma de impresión también determina los tipos de tinta que la máquina puede usar, basado en el tamaño del poro y si requiere calentar la tinta para lanzarla (por esto máquinas térmicas no pueden usar tintas de sublimación y por ahora las con sistema de burbujas tienen otras limitantes).